
La confluencia de las arterias en la avenida provoca un aluvión de vehículos cuyo ritmo va deteniéndose ante la circunvalación. Allí los avisto con más detenimiento. El tránsito se dispersa desprolijo, algunos ingresan en la ciudad por atajos de tierra y otros obedecen las señales.
Oculta tras mis delicadas prendas comienzo a perseguirlos. Premedito sus acciones. Me ven a sus espaldas y siempre aceleran, derrapan. Abriéndome paso de costado, les saludo. Frenan, insultan y gritan. Boquiabiertos, espantados, mueven sus cabezas hacia arriba. Giro adelantándome, remontando. Conducir requiere educación, muchachos, les predico soplando impolutas frases. ¿Y critican a las damas? Me alejo sonriendo, sobre mi fiel escoba.
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. (Imagen tomada de la web )


6 COMENTARIOS:
Si yo tuviera una escoba de esas no estaría en el fin de los tiempos.
Un saludo
Sorprendente final.¡ Muy bueno!Saludos. Ri
Una escoba portando tal vez a una bruja... Divertida idea. Me ha encantado.
Antonio
Gracias por visitar Brisa. Bienvenido. Exitos con tu libro de poemas.
Rita. Gracias
Sechat. Gracias por tus amables comentarios.
Un abrazo a todos
Final sorprendente, fabuloso.
Me gustó, claro que sí.
Un saludo indio.
Gracias Indio! Saludos.
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