sábado, 7 de marzo de 2009

EL CONSUMIDOR

El hombre ve a la mujer escabullirse entre los callejones oscuros del barrio.
La mujer repite las consabidas formas del encanto y el engaño. El hombre cree que la elige.
Pronto asechan soledades en un lúgubre tugurio.
El hombre se levanta complacido, acomoda sus prendas y se va para siempre.
La mujer vuelve a escabullirse entre los callejones oscuros del barrio.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tienes mucha facilidad de expresar tus pensam
ientos .Eras una niña y ya escribias,impactando a los lectores. Adelante hija, una cualidad mas para sentirme orgullosa .La pluma que inicio tu padre se perpetua.