lunes, 2 de marzo de 2009

IMAGEN

El rostro se pierde, envainado de tiempo, en este abismo.
La piel esta labrada de historias. Los contornos de la nariz y los pómulos exageran sus formas en el marco de la cara.
Los ojos conservan el encanto del color, pero denotan la mirada madura y adusta. La frente amplia ya no se esconde en el peinado. Las cejas desparraman remolinos.
Apenas puedo reconocer la imagen.
Estos instantes detenidos a contraluz del espejo, desnudan los años.

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