martes, 21 de abril de 2009

LA SELVA

La inocencia no le permite dilucidar el espacio de cada especie. Imperturbable, selecciona sólo animales mansos. Cuando arma la selva en el corredor de la casa, no hay manera de persuadir a la niña, quien aparta de su juego a todos los ejemplares salvajes.
Su hermano, unos años menor, se encarga de sostener el equilibrio.


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