martes, 21 de abril de 2009

QUIMERA SALVAJE

Cada noche te sueño en mi desvelo. Me trepan tus garras abrasadoras y el arrojo atrevido de tu cuerpo me despoja de mis fuerzas. Esclava de mis tentaciones salvajes musito solo tu nombre...
Emergen con extrañeza sus manos frías entre las sábanas que retuercen nuestros cuerpos.
Desapareces. Y me quedo inmóvil ante esas manos de artera lagartija que convierten, una y otra vez mis sueños, en helada sepultura.

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