sábado, 9 de mayo de 2009

CUESTIONAMIENTOS – Fragmentos desde el interior

Mis hijos mayores, de siete y nueve años, me preguntaron si existe la cura para esas abominables enfermedades mortales, cuya existencia conocen a través de los medios de comunicación. El dengue, que ha azotado sin misericordia el litoral argentino, especialmente. La gripe A que ha arrinconado el corazón de nuestros hermanos mexicanos.
Les respondí afirmativamente, moviendo mi cabeza. Les conté que, a tiempo y en equipo, el trabajo de los hombres logra prevención y cura.
Yo, con treinta siete años, me pregunto si existe la cura para las abominables enfermedades del hambre, la falta de agua, la indiferencia, el despotismo, la miseria, cuya existencia conocemos a través de los ojos de la vida, que cerramos a diario, cómodamente...
Son unas de esas preguntas, con respuesta, que no me dejan dormir en paz.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Qué verdad! ¡Qué indiferentes somos los seres humanos ante esa necesidades de nuestros hermanos,somos pura teoria y a la hora de la verdad, pocos son los que tienden una mano al necesitado.Rita