miércoles, 3 de junio de 2009

DESCUIDO

El día despierta con una torrentera de autos que devora el silencio de la plaza de enfrente. En la esquina, una escuela de primaria recibe una caravana desprolija e intermitente de escolares somnolientos.
La estridencia aumenta hacia el mediodía. Los bocinazos delatan el apuro de la muchedumbre que retorna agitada a los hogares.
Durante la siesta, los adultos pausan el tiempo. El plácido juego de niños pequeños en el arenero, contrasta con el cuchicheo de sus criadas, cómodamente sentadas en los bancos.
El canto sutil de las aves llega desprendido a estas alturas.
Tanta vida esparciéndose rebelde por la calle y yo, íntima, sumida en un ancho aburrimiento, trenzando punzantes soledades. Centinela de esta ventana del cuarto piso.
Inmóvil, a expensas de un descuido del narrador.



( "La espera y el tiempo", Cuadro de Zdravko Ducmelic, pintor nacido en Croacia, 1923, adoptó ciudadanía Argentina en 1958)

2 comentarios:

eva- lazarzamora dijo...

Un remanso de paz y de soledad para un narrador cautivo en el tiempo del relato, viendo el ajetreo de la vida desde un cuarto piso.

Bonito cuento.

Un beso.

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Gracias Eva. Saludos afectuosos.