domingo, 28 de junio de 2009

LA VARITA

Sentado en el escalón de madera de la puerta de casa, la encontré. Era una varita mágica. Aquella noche fue lo mejor que nos pasó, después de una angustiosa semana. Mis hermanitos tenían hambre y sus gritos agudos estaban enloqueciéndome. Nuestros padres no volvían. El frío había congelado el agua estancada de la calle y el invierno no nos regalaría días promisorios.
La varita no medía más de medio metro y al tocarla se podía sentir una leve vibración. La pulsé firme varias veces y el milagro aconteció.
Desde aquel día, la gente pregunta por nosotros, con cierta curiosidad.





(fotografia extraida de la web, autor: Pyrene. )

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