jueves, 23 de julio de 2009

INMOLACIÓN

No hubo testigo alguno que pronunciara una mínima frase para evitarla.
El muchacho denotaba juventud. Ocultaba tras la parquedad de su vestimenta, el temblor de sus manos y piernas. Una melodía tenue traía la voz de Nana Mouskouri. Bastaron unas cuantas palabras, enunciadas en su consabido y formal orden.
Ella, en contraste, lucía radiante. El sabor de sus labios selló la ofrenda, mientras desde el rincón oculto del atrio, irrumpía la melodía tenue “Ave Maria, Gratia plena…”


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3 comentarios:

Persis dijo...

¡¡¡¡Cómo me gusta leer este blog!!!!

Vivi Crespo dijo...

siguiendo a Persis te encontré a tí.
Comparto con ella el gusto por tu blog
cariños desde La Plata

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Gracias Persis, una gran satisfacción ! Muchas gracias!.


Bienvenida Vivi. Gracias por tus palabras.