viernes, 28 de agosto de 2009

ADVOCATUS

Desposeídos del descrédito y las elucubraciones populares de los tiempos nefastos. Inmersos en responsabilidades serias y apegados a la esperanza de contribuir a un mundo mejor, aplicando la ley y la moderación, abominando la injusticia.
Allí estamos. En los bufetes sin tiempos, arraigados al desafío de mostrar un ejercicio profesional semejante a un ministerio venerable. Con apenas mobiliario suficiente para enredar la habilidad del ingenio y la luz de la razón. En los pasillos de Tribunales, en las Audiencias, en los ascensores, sosteniendo expedientes, esperando agobiados ser atendidos en los atiborrados Juzgados, bebiendo cafés rebajados, encubriendo la desazón con la autoridad de la tinta y la palabra.
Sin toga y sin birrete. Cincuenta años antes o después. Honrando la bienaventuranza de los justos y sintiendo aversión por los gazapos de los que invaden el foro usando monóculo.
Intentando, con sacrifico, hacer honrar una profesión que abastiona los valores más nobles de la condición humana.
Allí están, los otros también, infortunadamente.
En este veintinueve de agosto, DIA DEL ABOGADO, en conmemoración del nacimiento de Juan Bautista Alberdi, y para todos los que elevan tan augusta vestidura, unos consejos de aliento, traídos a hurtadillas, de la memoria de un gran maestro: “Aunque nos ronde la tentación de la millonada debemos dejarla correr hacia sus naturales poseedores, que son los geniales y los aventureros, los grandes descubridores y los hombres de presa. Nosotros estamos tan distantes de los unos como de los otros, y nuestra grandeza radica en merecer la confianza de ambos, sin ser consocios de ninguno.
Poder y riqueza, fuerza y hermosura, todas las incitaciones, todos los fuegos de la pasión han de andar entre nuestras manos sin que nos quememos. El mundo nos utiliza y respeta en tanto en cuanto tengamos la condición del amianto”.


FELIZ DIA, con cariño.

Especialmente, a mis colegas que hacen posible con su noble y desinteresado ejercicio de la profesión, que yo siga amando pedir justicia... Mi respeto y admiración por ellos.

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(Cuadro de René Magritte, "Principe du plaisir,le") Texto "Advocatus",publicado en Diario El Liberal... hace algunos años...

7 comentarios:

Corsario dijo...

Ah...reconforta leer eso.
Es que eso somos...jugadores de aquel Gran Juego que empezó allá por Roma, condensado en el arte de Cicerón.
Una y otra vez.
Y seguiremos siendo.
Muy bueno tu blog.

no comments dijo...

Qué pena que ante el esfuerzo y dedicación de tantas personas a veces la gente de la calle tenga la sensación de que no hay Justicia...

Un saludo indio

Anónimo dijo...

¡Feliz día a la abogada!Ri

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

GRACIAS POR LOS SALUDOS A TODOS.

CORSARIO, BIENVENIDO!! Y GRACIAS POR PASAR. TUS PALABRAS SON TODO UN HALAGO PARA MI. SALUDOS .


INDIO,ESE ES PRECISAMENTE EL DESAFIO COTIDIANO: MOSTRAR QUE EXISTE...Y CUMPLIR ESA NOBLE MISION DE CONVERTIRLA EN EQUIDAD CUANDO ABRAZA A LA GENTE. PARA ESO VIVIMOS LOS QUE AMAMOS ESTA PROFESION. SALUDOS


GRACIAS VIEJITA. BESOS

Persis dijo...

Es la segunda vez que paso y no encontraba palabras para dejarte. Siempre que te visité era para leer buena literatura, hoy, además, encontré el sentido de tu profesión (no todos los letrados comulgan con él). Mientras haya profesionales con tus ideales, habrá lugar para la justicia. Eso me llena de alegrí. ¡Feliz día!

Griselda dijo...

Feliz día con atraso, Fabiana. Brindo por ti y tu profesión, que sigas desempeñándola con honestidad y siempre puedas luchar por tus ideales.
Un beso.

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

GRACIAS AMIGAS. ASI SEA.
UN ABRAZO.