jueves, 24 de septiembre de 2009

EL VALOR DE LAS HISTORIAS


Las visitas se han tornado numerosas en las últimas semanas, pero no lo importunan. Cuando alguien llega, él pregunta: -¿Le conté como conocí a Gertrude?- Y con una lucidez extraordinaria inicia las prolongadas historias con desenlaces aleatorios. Parece no comprender que los aletargados oyentes le asienten con la cabeza y abren sus ojos al tiempo que aumenta el sonido su voz, sólo por complacencia propia.
Reconociéndonos, abre la puerta y sonríe dulcemente. Mi hermana lo abraza, enmelada en sus golosinas; nosotros nos entendemos con un apretón de manos.
Tras prepararnos refrescos, nos acomodamos entre los mullidos almohadones de la sala. El viernes pasado, nos confesó que pronto viajaremos en crucero, compraremos muchos juguetes y una cachorrita yorkshire-terrier.
Milena es la única que luce preocupada, cuestionándose reiteradas veces: -¿Quién escuchará las historias del abuelo cuando viajemos? ¿Quién lo acompañará a comprar nuevos boletos de lotería?
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(Imagen tomada de la web)

5 comentarios:

Persis dijo...

Es el placer que le quedan a los ancianos: revivir su propia vida a través de los recuerdos. Sólo hay que escucharlos y serán felices.
Un saludo primaveral!!!!!!!!

Pedro Herrero dijo...

Si en tu relato puede hablarse de puntos de fuga, la verdad es que aparecen bien dibujados. La senilidad del anciano, el cariño y la complicidad de la familia, la credibilidad de una historia a los ojos de una niña. Todo eso lo desarrollas –diría yo- con la misma suavidad con la que imaginamos el crucero de la imagen, navegando con autoridad, a salvo de las tormentas.

Anónimo dijo...

¡Qué bonito cuento!.Me trajo el recuerdo de don Vittorio,contandos sus reiteradas historias,pero a cada una con un toque de su paz y sabiduría.Recuerda....prometiste narrarlas. ¡Que placer será leerlas con la pintura de tus palabras.Las espero.Felicitaciones .Ri

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Gracias a todos.
Un halago que visiten Brisa. SAludos.

Anónimo dijo...

8) muy dulce..
María Pía Danielsen