viernes, 6 de noviembre de 2009

LAS TRAPISONDAS DE ALBERT


Todas las insólitas trapisondas fueron cometidas dentro de mi jurisdicción.
He visto como las infracciones por mal estacionamiento dentro del radio del Juzgado, cuyas multas generaron ejecuciones fiscales, terminaron en tremendos enredos de abogados cuyos montos jamás fueron satisfechos. Cautivó mi atención una malversación de fondos llevada a cabo por un grupo de funcionarios, mediante la contratación de servicios a una empresa privada inexistente.
El mes pasado, en una audiencia de divorcio, mientras los cónyuges provocaban una entusiasta reyerta y los abogados, fatigados por el calor y los gritos, permanecían en una sala contigua, observé como se desparramaban los expedientes del escritorio del juez, ante la sorpresa de los presentes.
He intentado en reiteradas ocasiones apaciguar a este díscolo espectro, pero rondar por los pasillos de tribunales me provoca un morbo inexplicable, al igual que Albert.
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(Fotografía tomada de la web)

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