jueves, 25 de febrero de 2010

DIAS DE LLUVIA- Fragmentos del interior


Las calles encharcadas provocan saltos desordenados entre la gente que huye de la lluvia. Los niños no le temen, en alocada diversión, chapotean descuidados en el agua embarrada.
El olor a tierra mojada inunda mis sentidos. Inmovilizo la mirada en el trayecto de esas gotas frescas que se confunden en el suelo. Imagino que la magia está escondida en el momento en el cual chocan y se desarman, y unidas e invulnerables calman la sed de la naturaleza. Pienso sin querer en los seres humanos.
En estos días regresan dóciles y húmedos algunos recuerdos. Mi nariz clavada contra la puerta transparente del jardín de infantes, como si esa estrecha cercanía hubiera sido capaz de engendrar un poder insólito, para reclamarle al agua la insolencia de apropiarse de nuestro arenero. La cocina de la casa paterna, donde viví gran parte de mi vida, llena de diálogos entretenidos, sazonados con mates que se sorbían entre rondas amplias. Mi madre recitando el contratiempo de la ropa sin enjugarse o rezongando por nuestras huellas inquietas que decoraban las habitaciones. Las apagadas noches de estudiante, empastadas del olor dulce de la caña quemada y la soledad; noches embebidas de ambiciones y de miedos. Las tibias y pequeñas manos de mis hijos perseguidas por el ruido aterrador de los truenos y socorridas en mi pecho. Las mañanas, las siestas, las tardes y las demás horas propicias y silenciosas del amor, donde esas otras gotas viscosas se hacen gotas de lluvia en estos días.
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martes, 23 de febrero de 2010

LA TRAVESÍA





El indígena lo aguardaba sin saberlo. Quería convidarle el maíz. El sabor del cacao y el trabajo incansable de la tierra.
El navegante llegó trayendo su corona. Y la barbarie de la civilización.






( Cuadros de SUSANA BOETTNER, artista plastica argentina, pintora y grabadora. Nació en la ciudad de San Pedro, Provincia de Buenos Aires. ( http://www.susanaboettner.com.ar/ ) Serie La Travesía, técnica mixta.
Gracias Susana por la gentileza de permitirme exhibir tus obras.

domingo, 21 de febrero de 2010

COMPLICIDAD



Juan 8, 1-11

Reconozco a ese hombre. Ni tan bueno ni tan malo. ¡Ay! El recorte de su bigote es inconfundible. Recibió las monedas; su corazón quizá hubiera codiciado otra cosa. ¡Ay! Hace tiempo que no veía a esa mujer, la recordaba erguida. Tal vez, la aflicción por ocultar sus argucias ha ido quebrándole los hombros. ¡Ay! ¡Ay! Ese es Zael, cuán crecido. Pese a tener la nariz y los ojos de su padre, ha quedado persuadido de ser la imagen del esposo de su madre. ¡Ay… duele! Ahí está María; la anciana consiguió reputación en el pueblo por recolectar las limosnas en la iglesia y llevárselas a su casa. Aún lo niega. ¡Ay! ¡Ay... arde ! Adquirí valor, y con todo el peso de las culpas cogí la última piedra y la eché, sin más, sobre mi espalda.



( Imagen tomada de la web)

jueves, 18 de febrero de 2010

INSTANTES BIMEMBRES



Escribo. A mis letras no les gusta el bullicio. Prefieren hundirse en el silencio del tiempo, como la espuma de las olas se desarma, arcana y callada, en el mar. Es agradable escribir así. Y escribo…escribo para usted.



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( Imagen tomada de la web-Pintor William Adolphe Bouguereau, La Rochelle, Francia, 1825-1905.)

sábado, 13 de febrero de 2010

SOLEDAD



Disforme, se escabulle serena por los contornos y profana misterios, sin que uno lo advierta siquiera. Impiadosa puede ahuecar el torso, congestionar los ojos y devorarse el ánimo. Aciago solaz, nocturno espanto, no quiero nombrarte. No quiero.



( Imagen tomada de la web- Cuadro de Bouvard- )

viernes, 12 de febrero de 2010

TIEMPOS PROPICIOS


Las sostengo firmes, con ambas manos. Empuñándolas. En tiempos propicios es menos dificultoso conseguirlas. Tienen éstas, una cavidad honda y cómodo agarradero; y además conservo unas vasijas grandes. La última vez no hubo predicciones ni arreglos previos en la aldea. Unos pocos engordaron y otros languidecimos. Pasamos más de cuarenta años empobrecidos, mirando el cielo. No voy a soltarlas hasta que no llueva sopa otra vez.


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(Imagen tomada de la web)

miércoles, 10 de febrero de 2010

EL MEJOR DESEO



Sólo tres, respondió. Insistí. Entonces giró su cabeza hacia ambos lados.

-Deseo una vejez bulliciosa, una vejez bulliciosa y una vejez bulliciosa, confirmaron mis labios mientras comprimía los párpados para darle más firmeza a los deseos. Aborrezco la soledad, y últimamente, los genios no son de fiar.





( Imagen tomada de la web)

martes, 9 de febrero de 2010

LA BODA



Días antes se había confesado. Insondable su interior y albo su vestido de encajes. Desde los vitrales, un atado de luces recorría la iglesia quebrando la simetría de los mármoles. Una hilera prolija de bancos desnudaba la entrada de la novia; sus pasos ondulaban hacia el altar como el perfume de las flores. Un escote tímido destacaba la turgencia de sus senos. Tras un pendiente azulino se quebraba un corazón inquieto. Un coro lejano alborozaba las lenguas que seguían sus sones. Mis manos tomaron sus manos estremecidas. Mientras desposaba a los novios, una boca emborrascada pronunciaba un vacío monosílabo traspasando mis entrañas y unos ojos mojados derramaban mi nombre.
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( Imagen tomada de la web)

viernes, 5 de febrero de 2010

MÁS QUE UN SUEÑO



Diluida en los últimos colores que traza el ocaso, penetra silente en la noche larga y hecha sombra juega sobre su espalda.
El amanecer esculpe otro día eterno y solitario. El torso desierto le revela que no ha sido más que un sueño angosto. El aliento ajeno que se desprende de su boca mojada le tuerce un nudo en la garganta. Febril, aguarda el atropello de otro sueño para rasgar el misterio del encuentro. También ella lo aguarda.





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( Imagen tomada de la web)

jueves, 4 de febrero de 2010

Incertidumbre


Torzal y ensueño. Barro y albedrío. ¿Quién es quién en este intento?




( Imagen tomada de la web)

lunes, 1 de febrero de 2010

LAS LUMBRERAS



La luz del mediodía cabía en el cuarto. Iluminado lucía más grande, mal barrido. Sin embargo, nada lo inmutaba. El atardecer se desplomaba como un manto demoledor impregnando el aire de hastío, de una larga tristeza. Entonces sus párpados de piedra se cerraban repasando los laberintos traviesos de la memoria. Al abrirse, sus ojos descubrían las historias más entretenidas y brotaba un manantial de colores nuevos que la imaginación enhebraba hasta mis ojos.
Sólo el grito de mi madre nos interrumpía siempre. –¡No perturbes su descanso!- rezongaba . Ella nunca pudo atravesar las lumbreras del abuelo.


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( Imagen tomada de la web- Cuadro de René Magritte )