lunes, 1 de febrero de 2010

LAS LUMBRERAS



La luz del mediodía cabía en el cuarto. Iluminado lucía más grande, mal barrido. Sin embargo, nada lo inmutaba. El atardecer se desplomaba como un manto demoledor impregnando el aire de hastío, de una larga tristeza. Entonces sus párpados de piedra se cerraban repasando los laberintos traviesos de la memoria. Al abrirse, sus ojos descubrían las historias más entretenidas y brotaba un manantial de colores nuevos que la imaginación enhebraba hasta mis ojos.
Sólo el grito de mi madre nos interrumpía siempre. –¡No perturbes su descanso!- rezongaba . Ella nunca pudo atravesar las lumbreras del abuelo.


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( Imagen tomada de la web- Cuadro de René Magritte )

6 comentarios:

Persis dijo...

¡Qué lástima! Los abuelos tienen tantas cosas para contar... sólo necesitan que les tengamos paciencia prestemos mucha atención para trasnportarnos a un mundo fantástico.
¡Me encató!

no comments dijo...

Las historias de los abuelos siempre están impregnadas de melancolía.

Creo que te gustara mi último relato, "Inmortalidad"

http://nocomentsno.blogspot.com/2010/02/inmortalidad.html

Un saludo indio

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Gracias Monica por pasar. UN beso


Indio, tu blog está en los link que figuran en Brisa (hacia la derecha)y que leo cotidianamente. Saludos.

Martín dijo...

Un hermoso homenaje a las historias inolvidables que nos contaban nuestros abuelos... Muy lindo

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

¡Gracias Martín!Festejo tu regreso, un placer pasar por tu living. Saludos.

Anónimo dijo...

Esto es un homenaje al nono,que no? Ri.