viernes, 5 de febrero de 2010

MÁS QUE UN SUEÑO



Diluida en los últimos colores que traza el ocaso, penetra silente en la noche larga y hecha sombra juega sobre su espalda.
El amanecer esculpe otro día eterno y solitario. El torso desierto le revela que no ha sido más que un sueño angosto. El aliento ajeno que se desprende de su boca mojada le tuerce un nudo en la garganta. Febril, aguarda el atropello de otro sueño para rasgar el misterio del encuentro. También ella lo aguarda.





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( Imagen tomada de la web)

4 comentarios:

Pedro Herrero dijo...

Las caricias humanas nunca siguen rutas predeterminadas. Su misma esencia consiste en improvisar el trazado sobre la piel ajena. Es diferente el tránsito entre la noche y el día, siempre sujeto a la implacable mecánica celeste. Entiendo que tu relato intenta aunar esas dos pulsiones, que se necesitan y se complementan, más allá del desconcierto. Un abrazo.

*Sechat* dijo...

¡No tengo palabras para el mar de sensaciones y sentimientos que has recogido en tan poco espacio! Muy, muy, muy bueno. Roza la genialidad.

le8al dijo...

precioso ...

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Me propuse, al inaugurar este blog, que sean sólo las palabras que emanen del texto las que conmuevan o invadan al lector sin la intromisión de mi persona. Entiendo que si respondo a los comentarios del lector, puedo llegar a cercenar, de alguna manera, su comprensión, o sus emociones o su imaginación. Pero hay comentarios que me tientan…

Pedro, tus palabras no improvisan y acarician a la perfección la idea vertida en este texto. ¡Cuán difícil resulta ensamblar los universos personales y cuánta magia nos acarrea el intento…! Gracias por pasar. Un abrazo.


Sechat, a mi me ha emocionado tu comentario. Muchas gracias!

Le8al, muchas gracias por tu breve y encantador comentario.

Estas emociones que uds. indican , hacen que Brisa vuele, sueñe, crezca... Muchas gracias.