miércoles, 17 de marzo de 2010

AMOR PROHIBIDO

El día que lo supe huí aturdido. ¡Cómo iba a saberlo antes! Y aún sabiéndolo…
Su aparición provocó mi locura. El color de su pelo, el brillo de sus ojos, el meneo escandaloso de su cuerpo.
Abarcaba mis pensamientos cuando estaba en casa. Mis pasos lerdos; su ágil arrogancia. El acecho y la persecución constantes. El contacto sigiloso esfumado entre rendijas.
Dora siempre atareada. Sin percibirlo. Dora laboriosa. Una tarde, conversando con sus amigas, gritó llenando el silencio: —¡Un ratón en la cocina! —. ¿Ratón?, si aquí no hay ratones, pensé. Corrí. Corrí ufano hacia ellas. Y la encontré de frente. Justo allí estaba ella, con sus ojos de gata, suplicándome complicidad.
Devino el escándalo. Huimos, separados. Ella se fue muy lejos. Yo me perdí por los tejados. En las noches, mis maúllos son nostalgias de un amor prohibido.


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( Imagen tomada de la web- Cuadro de Vincent Van Gogh)

6 comentarios:

Martín dijo...

Historia de amor gatuna. Muy original forma de contarla. Me gustó! Saludos

hugo dijo...

Hola Fabiana:

Hay siempre una sensación de contención, de gran contención cuando uno decide situar el narrador en un animal. Más allá del juego-sorpresa que es inevitable con el lector, está la apuesta de la verosimilitud. No se trata sólo de hacer hablar y pensar a un animal -un gato en este caso-, se trata de no quitarle contexto, de no humanizar demasiado al bicho. Hay algo muy acertado en tu texto y es un esfuerzo por "animalizar" al narrador.
Los gatos siempre nos proporcionan la posibilidad de textualizarlos.
Lovecraft decía que los gatos a la noche saltaban a la cara oculta de la luna y Ramón Gómez de la Serna se lamentaba que los naturalistas se acostaran temprano porque se privaban de ver "el gato que vuela por los tejados"... claro siempre nos quedará el gato de Alicia.

Si pasas por mi blog, no te lleves ningún gato, porque he colgado un micro de ratones y no es broma.

saludos roedores

chau,

hugo

Isabel González dijo...

Fabiana, hola, soy Isabel, primera vez que paso por tu blog. Perdona, lo he releído y no acabo de entender del todo, ya sé que no gusta destripar los textos, pero...¿la gata tiene miedo de los ratones? ¿Él es un ratón?

...perdón.

Persis dijo...

¡Genial! Pasá por mi blog "Entre la vigilia y el sueño, la pasión..." que te dejé un regalito.
¡saludos!

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Martín,Hugo, gracias por los comentarios . Un abrazo .


Persis, agradecida. Un beso.

Isabel, en primer lugar,bienvenida.
Sostengo la idea de que una vez que se escriben los textos pertenecen al lector, entonces : el texto dice lo que tu entiendes. Y será suficiente para mi, que lo hayas disfrutado
( Haciendo trampita: exagerando ese estado de embobamiento que provoca el amor, se trata de un gato enamorado de una ratoncita; tan cegado por el amor que no diferencia nada ...hasta el grito de Dora...) Besos.

Isabel González dijo...

(gracias, se me escpó lo más importante, que el amor es ciego)

Me recuerda mucho a una ficción que escirbí hace un par de días, dime si te gusta, aunque quizás la encuentres demasiado explícita, me la sugirió el vídeo "Woman in art" ( no dejes de verlo, si no lo conoces Women In Art from Philip Scott Johnson on Vimeo)
te dejo el enlace con la entrada

http://isabel-hoyvoyaescribir.blogspot.com/2010/03/eva-in-art-by-isabel-gonzalez.html