domingo, 14 de marzo de 2010

CUENTO REVUELTO


Observó a la niña durante años. Vislumbraba su respuesta y convirtió el carruaje en calabaza.
—¡Quiero ser la princesa, cuyo linaje provenga de una pila de colchones! Y los moretones que me provoquen las piedras que se encuentren debajo de éstos, indiquen la gradación de mi nobleza —le dijo la niña.
Sin asombrarse, el Hada madrina quitó el lustre de los zapatitos de cristal y concedió el deseo. Entretanto, desde un lejano reino, un plebeyo azul, comenzaba a buscar por todas las comarcas, una auténtica princesa.

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( Imagen tomada de la web- Cuadro de Francesco Furini, pintor italiano)

1 comentario:

Isabel González dijo...

Pobre niña, no sabe las princesas envejecen y los príncipes destiñen con el tiempo.