jueves, 4 de marzo de 2010

EN EL CAMINO



A menudo resulta arduo conservar el control. No son sólo algunos estacazos y unas riendas que parecen sueltas. Es tratar de mantenerme erguido aunque el fango me hunda y un frío extraño, no de inviernos sino de orfandades, mezquine amparo. Dibujarme la sonrisa que siento cuando la lluvia o el sol me da en la cara. Llenar las alforjas con las memorias que encastren en la vida. Y si el desconcierto acecha me baste recordar las palabras de mi madre: -¡Galopa! ¡Galopa fuerte! ¡Alto, lejos! ¡No te detengas, aún cuando no ladren los perros!-



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( Fotografía de mi autoría)

5 comentarios:

Anónimo dijo...

La estampa,es una locura,el relato emocionante.Felicitaciones

Jesus Esnaola dijo...

Jo Fabiana, qué bien escribes. Me encanta leerte. Es una gozada disfrutar de lo que cuentas, sublimas cualquier pequeña anécdota que cae en tus manos.
Gracias.

Abrazos

hugo dijo...

Hola Fabiana:

Muy simpática la foto y muy bueno el texto.
Me quedo con una frase: "llenar las alforjas con las memorias que encastren en la vida".La utilización de un verbo difícil, como es encastrar, supone asumir un riesgo no menor y del que tu texto no sólo sale ileso de ese entrevero, sino que sale dotado con una sensibilidad muy especial

Seguimos leyéndonos

una forta abraçada

salut,
hugo

AVISO EN LA WEB dijo...

Un Gran Saludo, Jorge de Monte Grande, Provincia de Buenos Aires,Argentina

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

¡Gracias a todos! ¡Qué bien me hacen sentir! Escribir me permite existir, y que además les guste es para mí maravilloso.Muchas gracias...