martes, 23 de marzo de 2010

ESCENARIOS (EL DICCIONARIO JUNTO AL CALEFÓN…)


Por las palabras que se quieren eliminar.
Por las que aún no están…


Él escribe inspirado. Luego lee en voz alta. Ella lo escucha. “He vuelto oscura la noche, la he vuelto negra de tanto llorar tu ausencia. La agonía cubre las estrellas tras la húmeda nostalgia de mi alma. He malgastado mis ansias en amores fugitivos, en cuerpos perdidos, que han esparcido soledad en mi lecho desprolijo … “. –¡No, no, no! –es interrumpido por Dolores.
–¿No es poético, Dol? –suspira él, con una mueca que revela molestia.
–No, no es eso, Juan. Has escrito “desprolijo”, y es un neologismo, no es una palabra aceptad... –ahora ella es interrumpida.
–“La necesidad de resguardar el correcto uso del idioma”. ¡Vamos Dol, no repitas ese adagio de piedra!; tú no… Cualquier esfuerzo que se haga por atentar contra la costumbre idiomática queda carcomido. Esa es la mejor forma de preservar el lenguaje y bla, bla, bla. Y más allá de esto, somos los poetas quienes derramamos en la realidad, con nuestros dones y ensueños, esa dimensión extraordinaria, especial, casi oculta, de la cual abrevan los ilustrados, aunque se resistan…
– Continúa –dijo Dol.
“Mis manos tendidas buscan cobijar tus alas. Hincado de rodillas, imploro tu acercanza”.



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(Imagen tomada de la web)

3 comentarios:

DANIEL SÁNCHEZ BONET dijo...

Ya veo que no soy el único apasionado.

Me encantó el final de tu microrrelato.

hugo dijo...

Hola Fabiana :

Pero ¿no era la Biblia lo que se lloraba (o yyyoraba) junto al calefón?
Ya, es que me cuesta caer, el diccionario vendría a ser la Biblia y todo más o menos casa con Discépolo.

Es interesante lo que suelen/solemos hacer los argentinos con "prolijo/desprolijo"
La acepción castellana es la de una exposición o discurso extenso y "detallado con esmero" (DRAE dixit, María Moliner dixit). Lo que se hace es tomar la parte por el todo (lo que en retórica es sinécdoque, derivación privilegiada de la metonimia, en el caso argentino estaríamos ante una "sinécdoque lexicalizada y fosilizada"). Lo que para un argentino es "prolijo" para un español peninsular es simplemente algo "cuidado", "en condiciones" (el lenguaje escolar es muy económico en ese sentido). Todos los argentinos, en sus primeros meses en España han "llorado prolijidades junto al calefón".

Me parece interesante el hecho que destaques desprolijo y acercanza, porque ambos términos sufren de cierta marginalidad en campos diferentes. Uno por el uso no normativo y la otra por cierta "Inquisición normativa" que la expulsa del DRAE (Ya María Moliner ni la recoge).

Me has de perdonar el uso "prolijo" que he hecho de este espacio de comentario, pero es que "un lecho desprolijo" creo que da para mucho.

salut,
hugo

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Gracias Daniel. Un gusto compartir la misma pasión. Saludos

Hugo, es siempre un placer leer tus comentarios. En este caso, has dejado enseñanzas. Y como argentino, además, gozaste de la astucia escondida detrás de las palabras.
Un fuerte abrazo.