domingo, 16 de mayo de 2010

AL SOL




Desde mi ventana oigo voces tiernas y animosas. Me provocan cierta curiosidad. Quizá no pudieron dormir la siesta o el sol las atrajo.
–Estoy parada justo en la mitad. Y aquí me siento muy bien – murmura una de ellas.
–Aventajo, yo estoy bajando. A veces, con astucias, subo algunos peldaños –responde la otra.
Pienso en las escaleras curvas del edificio, en las diversiones arriesgadas de los niños. Salgo del departamento para reprenderlas. Desconcertada, las descubro en el patio. Sentadas ambas en mecedoras. Una de ellas luce mayor. Sonríen, mientras el sol les ilumina los pliegues de sus caras.



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( Imagen tomada de la web- Cuadro de Salvador Dalí)

2 comentarios:

hugo dijo...

Hola Fabiana:

Interesante el micro por el trato que le das a las expectativas del narrador, ya que, a medida que avanza el relato, logra que el lector también participe de dichas expectativas. Lo previsible son las niñas, pero lo real son esas señoras a las que el tiempo las va dejando como los relojes blandos de Dalí.
Mención especial son las escaleras. La transgresión infantil -"salgo a reprenderlas"- se convierte en pura transgresión retórica: como mucho, mienten y se sienten la mar de bien, como si fueran niñas.

nos leemos,

salut,

hugo

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Gracias Hugo por tu análisis. Mientras subo los peldaños de la escalera de la vida, es bueno compartir y disfrutar con personas como vos, gracias a estos escenarios cibernéticos que acercan y acortan distancias.
Un abrazo.