domingo, 6 de junio de 2010

LACÓNICO



“Por favor, sea breve”, dijo…y su voz se envolvió en los campaneos que se encaramaban tenaces en la brisa del domingo. Esa voz que resonó melancólica e inquieta, me resultó a la vez tierna y familiar.
Quise explicarle las cicatrices de los inviernos esparcidas en mi niñez. Y el frío despreciable de la soledad, silenciado en tantos años de desencuentros. Fui breve, y en mis rodillas ardieron las magulladuras del alma.
“Eres mi padre” musité, sin que viera su rostro en mi rostro, escondido, tras el tallado ventanuco del confesionario.
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( Imágen tomada de la web)

6 comentarios:

No Comments dijo...

Buen intento.
Un saludo indio

Anónimo dijo...

Increible que algo tan breve encierre tanto. Felicitaciones. Ri.

Miguel Ángel dijo...

Muy bueno. En apenas un diálogo de dos frases con siete palabras se resume una ación breve con un argumento de mucho peso y narrado perfectamente en una cercanísima primera persona. Me ha encantado.
Saludos y sigue, que te seguimos.

Claudia Sánchez dijo...

... y la última palabra develó el misterio. ¡Fantástico Fabiana! Me gusta mucho como amalgamas la prosa breve con la poesía.
Saludos!

Miguel dijo...

Me gustaría haberle visto la cara al del confesionario.

Saludos

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

¡Gracias! ¡Muchas gracias a todos! Por compartir, por sus animados comentarios, por el buen humor mostrado, que me hacen sentir que vale la pena enredar las palabras.
Y les confieso que llegué emocionada y me voy con ojos humedecidos: "... sigue, que te seguimos..." inundó el teclado. Gracias otra vez.