viernes, 30 de julio de 2010

EL CONSEJO

El refugio le parece hostil y oscuro, la debilita. Su envoltura se agrieta. Permanece inmóvil, mientras sus sueños nómadas discurren por esa horma inescrutable.
La tibieza del sol la despierta renovándole ilusiones que luego desarma la noche.
¿Habitar un paraíso?, ¿existe?, ¿dónde?, se cuestiona.
Late, encogida, fatigada. Gime, sangra en la tierra. El sollozo se eleva hasta la fronda de un ombú desvencijado.
Sé paciente. Pronto descubrirás el horizonte, ruge el gigante a la semilla inquieta.


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(Imagen tomada de la web)

2 comentarios:

No Comments dijo...

Me gustó lo de descubrir el horizonte y la semilla inquieta.

Un saludo indio

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Gracias,David. Me alegra tu paso. Saludos