miércoles, 28 de julio de 2010

LA ENSALADA


A menudo trato de esquivarlas. No me seducen sus engañosas envolturas.
Cómodas se entregan a la destreza de las manos, desarmándose enteras sin recelos.
Intrépidas se arrojan al encantamiento de la lengua y no conceden más que un sabor amargo y un llanto sin motivo.
El señor enjuto de la mesa tres ordena: ¡Una ensalada de tomate, por favor! El mozo agrega: ¿Cebollas? El hombre asiente con un ligero movimiento de cabeza.
Apartados de la estridencia del comedor, nos encontramos. Sonríen, retiran sus binzas delicadas y yo caigo inevitablemente hacia ellas, enrojecido y repolludo.
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(Imagen tomada de la web)

4 comentarios:

Jesus Esnaola dijo...

Siempre son tus micros un festival de sensaciones. En esta ocasión me quedo con esas lágrimas sin motivo.

Un abrazo

Isabel González dijo...

De acuerdo con Jesús, yo ya pongo a punto todos los sentidos cuando voy a leerte. Yo me quedo con el final. "Apartados de la estridencia del comedor, nos encontramos, y yo caigo iñevitablemente hacia ellas enrojecido y repolludo"

Pásate por casa Fabiana, si te apetece, me gustaría conocer tu opinión de mis escritos. Un beso.

Claudia Sánchez dijo...

Buenísimo Fabiana! Yo el llanto lo haría incontrolable. Y ya me dio hambre!
Besos,

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Gracias, Jesús,Isabel,Claudia. Me alegra mucho provocar sensaciones y jugar con los sentidos.
Un gran abrazo a todos.