lunes, 15 de noviembre de 2010

EL ZAPATERO DEL PUEBLO


Dio un arrogante puñetazo a la suela recién adherida y un soplido satisfecho desinfló sus pulmones. La piel del zapato reflejó el brillo travieso de sus ojos.
Lo descubrió después del funeral y sólo su mujer conoce el secreto.
—Sé discreto —le susurro su padre por última vez, tendido boca arriba, inmóvil en el lecho, mientras un destello fugaz invadió sus sentidos.
Tadeo fabrica los zapatos de todos los pobladores. Y también los arregla. Sus días se engoman a las piezas de cuero, los clavos, el martillo, las costuras y los misterios develados. Cada zapato que retorna al taller para ser reparado, le cuenta al zapatero, la vida de sus dueños.
Estas historias entretienen al hombrecito pero no le quitan su gran preocupación. Aún no ha podido descubrir quien hurta de la casa, los zapatos usados de su esposa.

.

.

(Imagen tomada de la web)

6 comentarios:

Jesus Esnaola dijo...

Me gustó mucho Fabiana, tu zapatero remendón, poseedor de un don que se la está volviendo obsesión. Espero que sepa pronto o desista de saber.

Un beso.

Anónimo dijo...

Muy ocurrente y origenal,felicitaciones. Ri

Corsario dijo...

Quizás sea el lanópodo el que visita la casa de ese hombre

Muy ingenioso.

Aplausos y salud!

carlos de la parra dijo...

Todo un rebote mental que sufre éste dedicado reparador.
Sorprendente narrativa.

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Gracias a todos por pasar y comentar.

Gracias Jesus, siempre es un gusto que pases por aquí.

Corsario, diste en la tecla, jajaja.

Gracias Carlos, y bienvenido a Brisa, un gusto tu visita.

Gracias, má por pasar.

hugo dijo...

Hola Fabiana:

aunque tarde, ya me conoces, no podía permitirme dejar pasar este micro que me gustó en cuanto lo leí.
Hay dos aspectos que me parecen interesantes. Por un lado, el hecho de que en los zapatos se acumulan también los pasos de cada personaje del pueblo, incluidos los del mismo zapatero y, por otra parte, el hecho de que en un pueblo todos se conocen y re-conocen esos pasos -entendidos como experiencia-. Lo ajeno deja de existir como coto vedado de la initimidad individual.

El zapatero ssabe "qué" caminó cada zapato, pero ello no lo vuelve inmune ante los zapatos "usados" de su mujer

Aunque a simple vista el relato parece hilado con hilo grueso, la segunda lectura devela el hilo más fino de una trama que se oculta entre tantos pasos.

un abrazo,
hugo