martes, 25 de enero de 2011

CONTADOR SENSITIVO


Luego de una erguida y golosa mirada alrededor dije: —De chocolate—. La voz húmeda sobresaltó al muchacho. Hizo un ademán (levantó el mentón y las cejas al mismo tiempo) y paralizó sus movimientos. (Me entretuvo el niño vestido de azul, sentado en el umbral. Jugaba con piedras prolijamente acomodadas). —Sólo chocolate —agregué. Encogió los hombros dentro del uniforme azul y con desenvoltura moldeó una pequeña cúspide helada (antes, esas estructuras que se desmoronaban sobre mi lengua huracanada eran gigantescas). Cuatro niñas correteaban en círculos haciendo chirriar las sillas. A mi lado, una señora hablaba en voz baja con otro empleado. Alcancé a escuchar que sólo tenía dinero para dos helados. Con discreción compré los que faltaban y me agradecieron con la tranquilidad que sobrevino después.
El niño, sin siquiera mirarnos, colocó una piedrita más en el pequeño montículo que había formado.
—¿Trabaja con ustedes? —pregunté a los empleados.
—No señor, nosotros trabajamos para él —respondieron.

6 comentarios:

Antonio dijo...

Me encantó este micro. En general me gustan todos los que leo en este blog, pero este me dejó ubn sabor especial. Hermoso.

Pablo Gonz dijo...

Me gustó mucho. Destaco el acierto de "la voz húmeda"; le encuentro un cierto aroma a Onetti.
Abrazos,
PABLO GONZ

Thrillerlife dijo...

Buen blog!

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Muchas gracias Antonio. Un abrazo. Gracias por estar siempre presente.


Pablo,gracias. Y más aún por esos aromas comparativos que me regalas y me llenan de alegría.


Thrillerlife bienvenido. Mchas gracias.

hugo dijo...

Hola Fabiana:

Sigo llegando tarde, pero esta vez menos.

El micro tiene dos aciertos que lo destacan sobre cualquier otro aspecto. Por una parte el protagonismo de la voz interior que se convierte en "mirada" exterior (el niño, las piedritas, la señora a la que no le alcanza el dinero, las niñas, etc.) Y, por otra parte, la resolución en ese escueto cuadro de diálogo que obliga a barajar y repartir nuevamente el juego, es decir, la relectura vuelve más profunda la lectura.

El eco, aunque más cuidado en tu caso, es muy de las aguafuertes de Arlt. Un hombre que fue capaz de poner el punto cero de la narrativa contemporánea argentina, pero que escribía mal, con una sintaxis a veces escolar y, a la vez, escribía tan bien sobre la realidad sin hacer realismo...

Espero la próxima vez llegar un poco más temprano.

abrazos,
hugo

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Gracias Hugo!! Para mí tu visita, sea más temprano o más tarde, siempre es un honor.
Abrazos fuertes (a ese hombre con alma de profe, cómo me gusta aprender de tus palabras.)