martes, 22 de febrero de 2011

APARICIONES


No contaré esta historia otra vez. Fue un viernes. O quizá uno de esos días solitarios que la pesadumbre otoñal alarga sin complacencia.
Resignada al aguacero me dejé llevar por la asimetría de los paraguas. Me perdí y en ese mar de gente me sonrieron tus ojos. Te seguí sin querer, mordiendo mis latidos hasta alcanzarte. Nos entregamos al juego aventurado y fugitivo de una pasión silenciada. Ese día, y los días que siguieron, aunque el sol distanciase los encuentros repentinos.
Aquella noche, tendidos en el sillón y extraviados en el soplo huidizo del amor, susurré sin respiración: —No desaparezcas—. Tus manos inquietas y temblorosas se sujetaron con fuerza. —Eres tú quien aparece— respondiste, y me derretí lentamente con el calor de tus entrañas.

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( Cuadro de Campanella, pintor argentino)

7 comentarios:

Oriana Lady Strange dijo...

Bellísimo!! Tiene la magia de esos encuentros inesperados que siempre y vaya a saber uno porque, se convierten en los mejores y los más recordados. El final...sencillamente perfecto.
Me gusta mucho tu blog.
Un cariño, Oriana

Pablo Gonz dijo...

Muy bien, Fabiana. Me gustó mucho: visual, lírico, dramático...
Un fuerte abrazo,
PABLO GONZ

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Gracias Oriana por tus palabras. Bienvenida a Brisa, un gusto tu visita.

Pablo,gracias por pasar. Un abrazo fuerte.

Miguel Ángel dijo...

¡Qué bonito! Te salió un cuento redondo, muy visual, muy emocional, sincero y sentido. Y así llega.
Un abrazo y saludos desde el otro lado del charco. Vengo más que comento; y siempre vuelvo.

Jesus Esnaola dijo...

Me gustó mucho, Fabiana, un texto lírico, hermoso, verdadero.

Un abrazo.

hugo dijo...

Hola Fabiana:

Antes de que se me haga tarde me paso por aquí.

Buen texto.
Me gusta el comienzo casi Beetoveniano, con esa frase rotunda y contundente -comenzar en lítote y que la negación tenga que ver con lo que aún no se narró, no sólo es una tentación, sino también un riesgo para el texto. Lo solventas con nota-.

Después está lo casual. Ese tipo de encuentro que sólo puede ser urbano porque la multitud es un fenómeno que sucede sólo en la ciudad -desde Baudelaire y su poema "A una paseante" han corrido torrentadas de tinta-. Lo interesante, esta vez, es que el encuentro trasciende el azar para inaugurar un juego no menos interesante aparecer=desaparecer. Aquí la inversión del punto de vista sorprende al lector.
con el paso cambiado y eso se agradece.

muy buen texto y siempre con el apunte lírico muy Fabiana.

nos seguimos leyendo,

chau,
salut,
hugo

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Maravillosos los tres.

Miguel Angel, gracias por volver. Y venir en silencio ( también aprecio mucho el silencio...) Un abrazo.

Jesus, Hugo, gracias por estar y estar. Y estar. Es un honor recibirlos por aqui.

Besos.