viernes, 29 de julio de 2011

LA VENGANZA


Después de todo, la lentitud de la muerte es el peor castigo.

Al pecoso le bastó apuntar con precisión en una agenda desgastada: “A las tres, el cinco”. Luego me dio instrucciones para el depósito del dinero.

¿Quién podría sospechar de un muchacho de sonrisa cómoda, con el sol ensortijado en su cabellera y lleno de pecas y entusiasmo? Ni siquiera Lombroso o Ferri desconfiarían. Como yo, que también me fié de ella, de su belleza peligrosa y sus enigmáticas ausencias.

El pecoso llamó en la fecha convenida y no supe más de él.
“Hecho; con un torpe suspiro se desprendió de la vida”, dijo con una voz gutural y colgó el teléfono.
Desde ese día endemoniado me apoltroné, despavorido e insatisfecho. Creí que ante su muerte merecida, quedaría henchido de gozo, empero estoy muriéndome lentamente.
Ella sí que supo vengarse…





2 comentarios:

hugo dijo...

Hola Fabiana:

hacía días, unos cuantos, que no me daba en la cara tu "brisa", pero aquí estoy.

sin duda en el texto sobrevuela don Fedor y su Crimen y Castigo. Sólo que aquí el crimen es un encargo -Raskolnikov no está ni se le espera- y el castigo es doble.Por una parte,la noria de la memoria que aqueja al protagonista y por otra, la "insatifacción" que produce la venganza "delegada".
Son precisamente, estos dos aspectos lo que alejan a tu micro de la sombra de Crimen y Castigo y le confieren la originalidad de un breve, pero tremendo buceo en la conciencia humana,

Muy buen micro, con esa forma de morir casi poética que relata el pecoso.

por ahí, por ahí hay que seguir tirando y que no decaiga.

Fabiana, ungranabrazo y ya sabes que siempre contarás conmigo,

chau,
hugo

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Gracias PROFE... Muchas gracias, sigo aprendiendo de tus palabras.
Un abrazo grande, y lo demás se llena con ese "ALGUITO".