jueves, 25 de agosto de 2011

CRÓNICAS DE UN VIAJE AL CENTRO DEL CORAZÓN (Cuyas vicisitudes no surcarán océanos en ninguna Nave, pero alimentarán el alma de algunos locos…)


 
Ese domingo festejamos el día del niño. No iba a ser un domingo igual a esos otros domingos, al menos no para nosotros. Y así fue.

Acompañamos al Coro de Niños de la Provincia al CEPSI (Centro Provincial de Salud infantil). Los integrantes del coro, junto a su profesor, prepararon días antes juguetes y golosinas para endulzar aún más las voces. Y convidaron tanta alegría que no faltaron las sonrisas mojadas.

Algunos papás que compartimos tan maravillosa odisea, aprendimos que los niños enseñan a través de pequeños gestos, con miradas cándidas y manos llenas. Aprendimos a sentir a Dios en la fortaleza de los médicos (algunos de ellos vestidos de payasos) y en la algarabía de las enfermeras, que con grandes cuidados acercaron a los niñitos internados para que escucharan los cánticos infantiles.


En este paseo zigzagueante (porque debo confesarles que por momentos atravesamos algunos pantanos húmedos, y profundos pasadizos saturados de dolor) la mejor parte fue encontrarnos en el centro de nuestros corazones, allí donde el otro lado de la vida, que a menudo no deseamos ver, se atrinchera junto al amor y la solidaridad.


Después de un viaje tan encantador, no hay modo de seguir siendo el mismo de antes…










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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Estas cosas son las que no se compran con dinero Vivirlas o solo participarla te endulzan el alma. Gracias por este minuto de felicidad! Saludos Ri

Jesus Esnaola dijo...

Hermoso día, Fabiana, gracias por compartirlo. De los niños, como de los ancianos, se pueden aprender tantas cosas... Sólo hay que escuchar, que observar.

Besos

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Así es Jesus, siempre nos enseñan , sólo basta mantener vivos los sentidos. Gracias por pasar. Un abrazo.