jueves, 3 de noviembre de 2011

MISTERIO




Como tantas veces había hecho de niño, extendió sus brazos. Ahora podía alcanzarlo sin necesidad de argucias. Antes debía trepar, a hurtadillas, las escalinatas del altar y burlar la custodia de feligreses, que siempre recitaban una lluvia de oraciones doloridas. Con la casulla sobre el alba y la estola, elevó la barbilla, presionó los párpados, y en el más insondable y sordo silencio, preguntó: ¿estás?



4 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Bellísimo!,lo vi al niño. Ri

No Comments dijo...

Me da que no está, si existe lo veo ausente.
Un saludo indio

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Indio: ( Está...siempre, quizá no de la forma como quisiéramos a veces...Pero la fe es una revelación paulatina, íntima... y en estas cosas, respeto a todos). Gracias por tu visita, una gran alegría.

Ri, viste al niño o recordaste alguna travesura que te suena familiar? Beso.

Claudia Sánchez dijo...

¡Una belleza, Fabiana! Con esa inocencia que siempre quisiéramos conservar...
Abrazos,