miércoles, 9 de noviembre de 2011

ORIGEN


La sien humedecida de Maria y sus puños agrietados delataban el esfuerzo. Sus quejidos asustaban. El dolor cedía y las mantas carmín envolvían la figura amoratada.
La devastadora tarea culminó en una tierna caricia y vagidos dulces.
El niño había nacido.



No hay comentarios: