miércoles, 28 de diciembre de 2011

FRAGMENTOS DEL INTERIOR – “ANÉCDOTAS NAVIDEÑAS”






Preparados (finalmente) para pasar la Noche Buena en casa de unos parientes, Isabella, mi hija menor, se detuvo con firmeza frente a la puerta y exclamó: - ¡Olvido las alas!-, y corrió hacia la pieza de juguetes.

Sorprendida al verla, exigí que dejara el inusual atuendo. Luego de una intrincada conversación familiar, entré en razones. Para la niña no era un disfraz, ni mucho menos un capricho. Se trataba de una expresión de su ser.

Feliz, lució su vestimenta, cenó con las alas puestas y disfrutó una Navidad llena de paz.



Esa noche, no sólo yo me quedé sobre la tierra, pensando por qué los adultos nos olvidamos de volar …


FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS LOS VISITANTES DE ESTE RINCONCITO DE LETRAS. LES DESEO SALUD Y TRANQUILIDAD. 





( PROHIBIDA LA REPRODUCCIÓN DE LA IMAGEN, DERECHOS RESERVADOS)

viernes, 23 de diciembre de 2011

INSISTENCIA




En las tardes de primavera, Leonor baja a la plaza y se sienta frente al nogal para contemplar el ocaso. Pedro hace lo mismo, en silencio. Cuando la arrebolada les entinta el ánimo, regresan felices, cada uno por su cuenta, al lugar que ocupan el resto del tiempo. Ella, se lanza hacia el quinto B hasta su silla de ruedas. Él, perezoso, es quien más tarda en llegar hasta la urna plateada del panteón. En la próxima primavera, quizá, estarán dispuestos a confesarse aquello que no ven.





( Imagen tomada de la web)

martes, 20 de diciembre de 2011

Y OLVIDO…




No podrás encontrarme entre las sombras de las nubes que besan el mar. Ni en la silueta dócil que traza la lluvia en tu ventana. Ya no escucharás las huellas de mis caricias en el bullicio de la hojarasca otoñal. Tu beso tierno arrancó mi mano y me hizo guijarro y olvido…

jueves, 15 de diciembre de 2011

LA PARTIDA





Yo la abrazaré bien fuerte y me la llevaré conmigo. No puedo dejarla…conoce todos los secretos. Apañó mis lágrimas el día que papá se fue. Envió los miedos noctámbulos que me asediaban a los abismos del Tártaro. Atesoró mis alas hasta hoy. Fue la única que siempre me acompañó, incondicionalmente. Y aunque esté un poco andrajosa, no pesará demasiado. ¿Quién podrá sospechar que tantos tesoros puedan viajar dentro de una trama de lienzos y plumas? A fin de cuentas, los sueños también pueden mudarse.



INTENCIONES FORNIDAS



Yo la abrazaré bien fuerte y me la llevaré conmigo. Para lograrlo, necesito entrenarme. Durante las noches, cuando los gritos no me dejan dormir, ejercito los cuadriceps y los bíceps, hago abdominales y levanto las pesas. En las mañanas, al encontrarlo, sudoroso y despeinado, disimulo mis intenciones usando el cigomático mayor. Cuando sea forzudo, nada me detendrá, ni siquiera el miedo que le tiene mi mamá.

lunes, 12 de diciembre de 2011

MATEO 25,31 -46. O ALGO ASÍ…



Deseo disfrutar la Navidad junto a ustedes. Porque ustedes me dieron de comer sin medir las calorías. Y cuando enfermé, me llegaron cientos de email, llamadas desde celulares y mensajes de texto con palabras alentadoras. Durante las aciagas siestas de los inviernos y las anchas tardes dominicales, ustedes compartieron conmigo un cafecito, un mate, un chipaco o una sonrisa. El verano que no fui de vacaciones, me recibieron en sus casas, y gozamos de esos inolvidables asaditos argentinos. Recuerdo la primavera en la que estrenamos el LCD (qué bien vimos el partido de fútbol y las novelas latinoamericanas), mientras transpiraba junto a nosotros una cerveza helada. Me gustan ustedes, porque no me eligen por las marcas de mis ropas ni el modelo de mi auto, o por el abultado cacareo de los antecedentes profesionales. Y porque aprendieron a conocer mi corazón, sin interesarse en mi apariencia física. Por eso. Esta Navidad, la pasamos juntos, como siempre. En verdad, les digo…



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( Imagen tomada de la web)

domingo, 11 de diciembre de 2011

ARGUCIAS INFANTILES



El pie izquierdo no me quiere hacer ni caso, y las consecuencias de su antojadiza detención serán terribles. Inmóvil, permanezco entre estos pedazos de cristales mientras mamá me mira con ojos endurecidos. -¡Juguemos a las escondidas!- dijo mi hermano menor aburrido de perseguir al gato por toda la casa. Y yo, ingenuo, me puse a contar.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Gajes tinturados





“Por fin quietas, aunque volverán a zarandearse en cualquier momento, como siempre”, piensa Leopoldo, con la barbilla abandonada entre sus manos y una sonrisa incompleta. De repente, se para. Lo atrae un susurro desde la ventana. Aspira la lluvia con los ojos cerrados y brotan las reminiscencias. El aire enrarecido de la habitación se enreda con el olor a tierra mojada. En el jardín, chacotean las hijas de Zeus. Hipnotizado -aún- en el paisaje de la mañana, siente un escalofrío.  El lento y punzante hilo lo aduja, nuevamente hacia los papeles sobre el escritorio.“¡Ahí regresan, zumbando, otra vez!”, grita el muchacho, con voz inaudible. Y comienza a escribir.