jueves, 15 de diciembre de 2011

LA PARTIDA





Yo la abrazaré bien fuerte y me la llevaré conmigo. No puedo dejarla…conoce todos los secretos. Apañó mis lágrimas el día que papá se fue. Envió los miedos noctámbulos que me asediaban a los abismos del Tártaro. Atesoró mis alas hasta hoy. Fue la única que siempre me acompañó, incondicionalmente. Y aunque esté un poco andrajosa, no pesará demasiado. ¿Quién podrá sospechar que tantos tesoros puedan viajar dentro de una trama de lienzos y plumas? A fin de cuentas, los sueños también pueden mudarse.



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