lunes, 12 de diciembre de 2011

MATEO 25,31 -46. O ALGO ASÍ…



Deseo disfrutar la Navidad junto a ustedes. Porque ustedes me dieron de comer sin medir las calorías. Y cuando enfermé, me llegaron cientos de email, llamadas desde celulares y mensajes de texto con palabras alentadoras. Durante las aciagas siestas de los inviernos y las anchas tardes dominicales, ustedes compartieron conmigo un cafecito, un mate, un chipaco o una sonrisa. El verano que no fui de vacaciones, me recibieron en sus casas, y gozamos de esos inolvidables asaditos argentinos. Recuerdo la primavera en la que estrenamos el LCD (qué bien vimos el partido de fútbol y las novelas latinoamericanas), mientras transpiraba junto a nosotros una cerveza helada. Me gustan ustedes, porque no me eligen por las marcas de mis ropas ni el modelo de mi auto, o por el abultado cacareo de los antecedentes profesionales. Y porque aprendieron a conocer mi corazón, sin interesarse en mi apariencia física. Por eso. Esta Navidad, la pasamos juntos, como siempre. En verdad, les digo…



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( Imagen tomada de la web)

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