jueves, 21 de junio de 2012

DESQUITE



La risa un poco ronca y una barba que siempre pincha. El traje bufo y los regalos miserables de todos los años. El tío Humberto es experto en bochornos, como aquel miércoles que nos tiznó la cara con cenizas, o cuando nos mojó los pies con agua helada. Estamos cansados de que se aproveche de nuestra inocencia. Hoy, entramos a hurtadillas al presbiterio y colocamos chinches en su sillón mullido y vinagre en el cáliz. Nadie podrá desconfiar de unos tiernos monaguillos.



2 comentarios:

Oriana Lady Strange dijo...

Me encanto!!! la dulce venganza.
Cariños.....

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Gracias Oriana. Tus palabras me animan para seguir escribiendo. Saludos.