jueves, 14 de junio de 2012

DIALOGOS CLANDESTINOS




“Por lo que más quieras, lávate bien esas manos antes de acostarte” repite plegando esa frente que sólo tienen las madres cansadas. Yo obedezco a veces, pero siempre percibo todo con atención. Desde su alcoba oigo las voces y el hipo entrecortado que provocan sus lágrimas al caer. Papá murió hace dos años; dicen que me parezco a él.                       


        “También yo”...                               

             

         “Tú puedes”.


Musitan por las noches, y aunque crean que duermo, puedo escucharlos.

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