viernes, 20 de julio de 2012

COMPENSACIÓN OCULTA


Regreso a la niñez para comprenderlo mejor.
Fui un niño retraído. Mis ojos deseaban la vida feliz de los otros, que terminaba anudándose en mi garganta.La timidez perpetua del ánimo me destinó a imaginar al amigo que me acompañara por aquellos días. Amititi, compinche fiel y sumiso.
 Lo aventaje en todas las ocurrencias. Atrapar las palomas en la plaza, franquear árboles en bicicleta, pisar cierta cantidad de baldosas hasta alcanzar una esquina. Fui siempre más avezado que él.
Hasta ayer. Cuando lo volví a ver. Estaba igual. De no ser por su astuta mano. Y su dulce boca. Acarició y besó primero a mi madre.
Quedamos compensados ocultamente los amigos. No pude vencerle para despedir a esa mujer frìa y demacrada. 



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