sábado, 7 de julio de 2012

NO PUDE. Fragmentos del interior





No pude dedicarme enteramente a la literatura. No pude…No logré leer los libros que pesan en las bibliotecas que me rodean. Al igual que mi padre. Intenté acomodarme en el mullido espacio del silencio para acariciar cada página, cada párrafo. Leer, leer, leer y entintar los universos blancos. Aprender a utilizar las condicionales y las comas. Fueron más fuertes los estruendos desde el mundo del derecho.

Y luego el amor que encogió el tiempo tierno y súbitamente me llevó al altar. Al más puro y complicado estado del ser humano. A la más noble y maravillosa conversión de hacernos uno, él y yo. Él, un potro brioso, libre, de risa contagiosa y corazón fresco. Un hombre cándido e indómito. Yo, yo. Inexperta, apasionada, rebelde, formal, tímida, predecible, casi aburrida. O no. Y los niños que nos trajeron la fe y le dieron sabor a la esperanza. Y se nos pegó el miedo a la muerte. Y nos aferramos a esa insólita, estúpida, inútil costumbre de atesorar las programaciones. Y no pude ensamblar la entrega monástica que requiere la lectura con la abadía cotidiana del hogar. Y el lenguaje jurídico, erecto y despojado de encanto, que impuso y enhebró sus torzales. No pude.

Si acaso ella, otra vez, tan escurridiza y desvergonzada, se posara sobre mi nariz, yo, otra vez, no levantaría los hombros ni arrugaría la trompa mostrando mis palmas. Nunca más, ese mohín cobarde frente a la oportunidad.







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( Imagen tomada de la web)



1 comentario:

Anónimo dijo...

Si se puede,si se puede......amor y fe. Ri