sábado, 4 de agosto de 2012

HISTORIAS QUE NO SE NOTAN


Cuando llega muy cansado no pasa nada. Hoy ganó su equipo de fútbol. Puedo imaginar el bar cerca de la oficina. Nublado, por el olor del cigarrillo. Los vasos manchados por la espuma caprichosa del fernet. La transpiración fétida de tantos amateurs que gritan, se agitan y se trastornan por los goles ajenos, llegará hasta casa. La euforia también. Mientras todos duerman, despertará mi sumisión. Y él creerá que cinco minutos bastan para disfrutar de una noche sabrosa.


4 comentarios:

Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄ƷSechatƸ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ dijo...

¡Puf! Tremendo y profundo. Aterra leer algo tan visceral.

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Gracias Sechat por tus palabras y tu visita.

Miguel Ángel dijo...

Este cuento huele, huele a la quietud que llega después de ser doblegado a la resignación. Sin pudor que cubrir, destapa la vivencia silenciosa de alguien que se sabe reducida por la costumbre de la humillación, compañera de viaje nunca soñada. Este cuento, sin duda, duele.
Muy bueno. Saludos, Fabiana.

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Gracias Miguel! Siento alegría por tu visita. Saludos.