domingo, 19 de agosto de 2012

REBELIÓN ENCUBIERTA



El niño sigue igual. Lleva tiempo llorando y se niega a comprender y a sobrellevar las razones. Supongo que es por eso, por tantas explicaciones. Ayer se asustó cuando una oleada de papeles fue agitada sobre el escritorio y los gritos hicieron temblar las persianas. Ese áspero episodio lo puso aún más caprichoso. Ahora trato de hablarle, de comunicarme con una voz sutil, inaudible, íntima, pero no mejora. Acaba de llegar mi jefe y lo saludo con una sonrisa adulta que a tientas, disfraza las lágrimas.



No hay comentarios: