martes, 16 de julio de 2013


 

DESAHOGO

 

        Dicen que el poder cambia a los hombres. No creo que el poder tenga ese poder.  Estoy convencida de que el poder sólo los muestra tal cual son. A algunos de ellos, más  tarde o más temprano los muerde la soledad. Esos no me preocupan. Son los otros los que me provocan náuseas. Los que, ante estos poderosos seres errantes, pierden su rostro. Y no hay miseria más profunda que esa. Es como renunciar a lo que son para amoldarse a las ancas de otros. Siempre huelen mal. Pobres ellos. Y pobres nosotros que tenemos que convivir con los sin rostros.   
       Camino hacia algún lugar  y recuerdo una canción de Mónica Posse:  
 
… ¿A  dónde van los locos, los que dicen la verdad? ¿Qué hacen con la basura en esta ciudad? “

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