miércoles, 29 de abril de 2015

En un paso 

Conseguiré una capa mágica. De seda y encaje. Larga, bien larga y de un rojo intenso, exagerado, como el color de los corazones cuando aman. Para esta clase de ritos no resulta trivial el color ni la forma. Ni los deseos. Cuando pueda tocarla, gozaré de la suavidad de esa clase de telas. Luego, con parsimonia y cuidado, la colocaré sobre mis hombros raquíticos. Y lentamente dejaré de ser invisible...

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