martes, 19 de mayo de 2015

SORPRESA INDISCRETA 
 


¿Y las azules, las del abuelo?“, me interrogó Martina sonrojada. “Ambas” respondí. “¿Segura?”, insistió. Tomó la que estaba entre los juguetes y la puso debajo de la cama. A la otra no pudimos encontrarla. Terminé de acomodar el living y llegaron las visitas. “¿Café?”, los invitados asintieron con una mueca. Compartimos una agradable tertulia literaria, con especial énfasis en el libro “La mujer travestida” de Orths. Jornada que hubiera culminado de manera exitosa, de no ser por Rayo y el abuelo que irrumpieron en la sala. Uno perseguía al otro, que llevaba colgada entre los dientes, la extraviada pantaleta.

2 comentarios:

eduardo jqk dijo...

¿Las de la abuela?

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Al abuelo le gustaba jugar a la abuela...Saludos